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Policiales y Justicia

Docentes fueron arrastrados por la corriente en Tinogasta

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Los autos viajaban en grupo. Los primeros pasaron y los que iban atrás fueron embestidos por agua y barro.

 

Un grupo de docentes que regresaban a sus hogares luego de tomar parte de un acto de cierre de actividades en Antinaco, departamento Tinogasta, fue arrastrado por una fuerte corriente. Afortunadamente, sólo se registraron daños materiales.
Según lo informado, los docentes del Anexo IV de la Escuela Secundaria Rural N° 25 regresaban desde la localidad cuando ocurrió el hecho.
Uno de los afectados comentó a El Abaucán que los educadores partieron en sus vehículos en fila y, al llegar a Río Grande, los primeros rodados pasaron bien, pero los dos últimos autos fueron sorprendidos por un golpe de creciente que tapó a los automóviles y quedaron obstruidos con el agua, sedimento y ramas que ingresaban en el interior de los habitáculos, debiendo salir rápidamente del caudal para salvar  sus vidas.
Al llegar a la orilla del río, no contaban con señal de telefonía celular para pedir ayuda y hasta eso, los primeros vehículos, en uno de los cuales viajaba el director de la institución, continuaron normalmente con el viaje.
Tras varias horas en el lugar, con una fuerte tormenta eléctrica, pudieron contactarse con el delegado municipal de Palo Blanco, quien acudió en su vehículo 4×4 pero fue imposible sacar los autos del barro.
A la madrugada llegó personal de Agronomía de Zona con un tractor y de esa manera pudieron sacar a los rodados a la orilla y  evitar que la creciente los arrastrara más.
Cuando llegó personal de Defensa Civil Municipal de Fiambalá trasladaron a los automovilistas hasta Palo Blanco. Se encontraban con sus pertenencias mojadas, llenos de barro y en estado de shock.
Los automóviles afectados fueron un Chevrolet Corsa y un Chevrolet Meriva.
Afortunadamente, los damnificados se encontraban en buen estado de salud y, en algunos casos, anunciaron que renunciarían a horas en esas escuelas, ya que además de arriesgarse con las condiciones climáticas, como sucedió, llevarían más de una año de trabajar sin cobrar sus haberes.